
Tengo la ilusión en pensar que a veces los sueños se tornan realidad, pero que con la emoción olvidamos que ya no son sueños y el estado de ansiedad y euforia que te provoca esperar algo muy importante, al cabo de un tiempo se disipa, afortunadamente para dar cabida a otro sueño, otra ilusión.
Me paso la mitad de mi vida ilusionada con algo, con esperanzas, metas, sueños que casi siempre desembocan en temas de trabajo. Vivo para trabajar con la esperanza de que algún día mi esfuerzo dé sus frutos y pueda vivir disfrutando de los logros conseguidos con tanto esfuerzo.
Mientras eso llega me lleno de deseos hacia todo lo que tengo ganas de conseguir, sea pequeño o grande, todo depende del tiempo que quiera dedicar a mi sacrificio, a veces no cuesta mucho y otras es un sufrir con múltiples decepciones y altibajos en el camino, aún así cuando consigues algo que te ha costado (sangre, sudor y lágrimas... un decir, claro), qué maravilla, qué sensación de placer, las ganas que te entran de comerte el mundo, de compartir tu felicidad. Pero claro, hasta en celebrar tus logros has de controlar puesto que tras de ti hay alguien que quedó en segundo lugar o que ni llegó a su meta.
Mi vida está llena de sueños y de ilusiones y me encanta, todas las noches cuando me acuesto, tengo mucho por lo que levantarme al día siguiente, sobre todo para vivir.
Un abrazo :)

3 comentarios:
Yo a veces dedico demasiado tiempo de mi vida al trabajo, tanto que ya tengo un amigo aquí que dice que el trabajo es mi novia...
Por experiencia personal te puedo comentar que el esfuerzo personal tiene su recompensa en el curro aunque también es verdad que ha de haber un jefe que lo volore.
Simpre fue un sueño para mi salir a trabajar al extranjero unos años y sé que por mi esfuerzo y sacarifio fui recompensado viniendo a Canadá. He tenido muchos sinsabores si, pero la experiencia no me la quita nadie.
Espero que a ti te pase al final lo mismo que a mi.
un abrazo
Empieza a preocuparte el día que te levantes sin ilusiones.
Besos
Pienso que el esfuerzo siempre es recompensado, de una forma o de otra. Pienso también que merece la pena invertir en trabajar cuando se es joven, siempre que ese trabajo esté bien dirigido y nos haga mejorar.
En cuanto a las ilusiones, esas deben acompañarnos toda la vida, sin importar a qué nos dediquemos.
Un abrazo
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